Conan y Tarzán (Sabadell)

Estos gatos han tenido que marchar de su casa por problemas de alergia del propietario. No ha querido hacer ningún tratamiento y ha preferido deshacerse de ellos. Cuando nos ofrecimos a acogerlos pedimos un donativo para chips y vacunas; contestó que preferia dejar los gatos en algún bosque y gastarse el dinero en videojuegos…  Han estado varios meses encerrados en un balcón y por fin han podido ir a una casa de acogida. De momento están algo asustados, pero esperamos que pronto se adapten a su nuevo hogar.

Conan es atigrado, de 12 años. Es cariñoso, aunque independiente. Le gusta sentarse en tu falda y mordisquearte el pelo cuando huele a champú. Hay que cortarle las uñas de vez en cuando porque se le clavan en las almohadillas.

Tarzán es siames, de 11 años. Es más timido y se apoya mucho en su compañero. Sin él se siente perdido.  Busca siempre la compañia humana, no le gusta estar solo. Estuvo perdido en las calles y le tiene miedo a las ventanas, por nada del mundo saldria al exterior. Es un gato meteorologo, corre y salta antes de las lluvias.

Tienen que ir juntos, ya han perdido mucho para que además los separemos. En la casa de acogida ignoran a otros perros o gatos, no se pelean con nadie.

Contacto:

Mari Carmen mcmaruxa@hotmail.com, 689 92 35 11.

 

Actualización 2/1/10

Conan se adaptó bastante rápido a la casa de acogida. Después de intercanviar algunos bufidos con sus nuevos compañeros, se acostumbró rápido y ahora se mezcla con ellos como si lo hubiera echo toda la vida. Ha descubierto una ventana desde la que puede tomar el sol y vigilar al mismo tiempo y se ha convertido en su rincón favorito de la casa. Cuando llegan visitas saluda poniendose panza arriba y haciendo la croqueta, y cuando se macha la voluntaria la sigue maullando hasta la puerta, pidiendole que no se vaya.

Tarzán ha estado bastante deprimido. Al llegar a la casa de acogida se subió a un armario y se quedó alli escondido. Las voluntarias tenian que subirse a una silla para poder ver como estaba y tocarle un poco. Por fin, después de dos meses, ha decidido bajar. Ha hecho suyo un comodo sillón y ahi se siente seguro y a salvo de los demás gatos. Cuando alguno se le acerca no bufa, si no que da un corto maullido como de protesta, pero cuando repartimos latas se anima a salir de la habitación y mezclarse con el resto.

Contacto: mcmaruxa@hotmail.com, 689 92 35 11

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